Santa Sede ante la OEA: el diálogo y la memoria histórica como caminos hacia la fraternidad
La Santa Sede llamó a reconocer las luces y sombras del encuentro entre Europa y América, aprender de la historia y promover relaciones entre los pueblos basadas en el respeto a la dignidad humana, la escucha y la fraternidad. Así lo expresó monseñor Juan Antonio Cruz Serrano, observador permanente de la Santa Sede ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), durante la sesión extraordinaria del Consejo Permanente dedicada al «Encuentro de Dos Mundos», celebrada el 20 de octubre en Washington.
En su intervención, el prelado destacó que la llegada de los europeos al continente americano abrió nuevas posibilidades de conocimiento e intercambio cultural, pero también estuvo marcada por sufrimientos e injusticias, especialmente contra los pueblos indígenas, cuya dignidad y cultura no siempre fueron respetadas.
Ante esta realidad, subrayó la necesidad de mirar el pasado con honestidad y aprender de sus experiencias para construir un futuro diferente. Asimismo, recordó el valor del diálogo como medio para reconocer la riqueza y originalidad de cada cultura, favorecer el entendimiento y fortalecer la convivencia entre los pueblos.
Nuestra Señora de Guadalupe, signo de unidad
Monseñor Cruz Serrano destacó la figura de Nuestra Señora de Guadalupe como símbolo de encuentro entre los pueblos de América. De cara al quinto centenario de sus apariciones, señaló que su imagen representa una fuente de unidad y fraternidad, capaz de tender puentes entre culturas y tradiciones diversas.
Desde esta perspectiva, la devoción guadalupana constituye una referencia para promover una cultura del encuentro que reconozca la diversidad como una riqueza y favorezca la construcción de vínculos basados en el respeto mutuo.
La comunicación digital necesita relaciones auténticas
Al referirse a los desafíos de la digitalización, el representante de la Santa Sede retomó las reflexiones del papa León XIV en su encíclica Magnifica Humanitas. Advirtió que, aunque los avances tecnológicos han multiplicado las posibilidades de comunicación y contacto, no garantizan por sí mismos relaciones humanas más profundas.
En este sentido, resaltó la importancia de construir espacios de escucha y diálogo que permitan transformar las diferencias en oportunidades de colaboración y hagan posible el crecimiento de la justicia y la fraternidad.
La tecnología, desde esta perspectiva, está llamada a contribuir al encuentro entre las personas, sin sustituir la cercanía, el reconocimiento del otro y la responsabilidad compartida en la construcción del bien común.
Hacia un nuevo encuentro entre los pueblos de América
Al concluir su intervención, la Delegación de la Santa Sede exhortó a promover un nuevo encuentro entre los pueblos de las Américas, fundamentado en el reconocimiento de la dignidad de cada persona y en la protección de quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad.
«El verdadero encuentro no consiste simplemente en acercar pueblos o establecer relaciones, sino en reconocer en el otro a alguien cuya dignidad merece ser respetada y defendida», recordó la delegación.
Este llamado invita a comprender la memoria histórica como una oportunidad para sanar heridas, fortalecer el diálogo intercultural y construir una convivencia más justa y solidaria. Desde una perspectiva de fraternidad universal, el encuentro entre los pueblos exige reconocer la dignidad de todos, especialmente de quienes han sido marginados, y trabajar juntos por un futuro en el que la diversidad sea fuente de enriquecimiento y paz.
Fuente: Vatican News.





