OMP Venezuela da inicio al Octubre Misionero en el año del centenario del DOMUND
Las Obras Misionales Pontificias (OMP) de Venezuela dieron inicio al Octubre Misionero con una celebración eucarística en Caracas, en el marco de la fiesta de santa Teresita del Niño Jesús, Patrona Universal de las Misiones. La jornada marca el comienzo de un mes dedicado a renovar el compromiso de todos los bautizados con la misión evangelizadora de la Iglesia.
La Eucaristía se celebró en el Monasterio Nuestra Señora del Carmen y San José y fue presidida por el padre Ricardo Elías Guillén, director nacional de las OMP en Venezuela. Concelebró el Cristóbal Domínguez, odc, sacerdote de la Orden de Carmelitas Descalzos.
En esta celebración participaron integrantes del equipo nacional de las OMP, voluntarios, amigos de las misiones, religiosas del Carmelo y miembros de la comunidad cercana al monasterio, unidos en oración por la misión universal de la Iglesia.
Este Octubre Misionero tiene un significado especial: en 2026 se conmemoran cien años del Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND), instituido en 1926 para animar a los fieles a vivir la cooperación espiritual y material con la evangelización en todo el mundo. Bajo el lema «Uno en Cristo, unidos en la misión», las OMP invitan a las comunidades cristianas a fortalecer la comunión y a reconocer que la misión es responsabilidad de todos los bautizados.
Santa Teresita del Niño Jesús, cuya fiesta se celebra cada 1 de octubre, es referencia de espiritualidad misionera. Aunque vivió su vocación desde el Carmelo, sostuvo con la oración y la entrega a quienes anunciaban el Evangelio en tierras de misión. Su testimonio recuerda que cada persona puede participar en la misión de la Iglesia desde su propia realidad.
Durante este mes, las OMP Venezuela animan a los fieles a prepararse para la celebración del DOMUND, que tendrá lugar el 18 de octubre, mediante la oración, la formación y la solidaridad con las comunidades que anuncian el Evangelio en los territorios de misión.
En este centenario, la invitación es a renovar juntos la alegría de ser discípulos misioneros y a caminar como una sola Iglesia: uno en Cristo, unidos en la misión.






