Obispos venezolanos llaman a reconstruir el país desde la esperanza y la solidaridad
A un mes de los terremotos que sacudieron diversas regiones del país el pasado 24 de junio, la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) publicó el comunicado «Samaritanos, testigos de la esperanza», un mensaje de cercanía, consuelo y esperanza dirigido a las familias afectadas y a todo el pueblo venezolano.
Inspirados en la parábola del Buen Samaritano (Lc 10, 33-34), los obispos invitan a la Iglesia y a todas las personas de buena voluntad a responder al sufrimiento con gestos concretos de solidaridad, recordando que la verdadera esperanza se hace visible cuando el amor se convierte en servicio.
Dios camina con quienes sufren
En el comunicado, el episcopado responde a una de las preguntas que más ha resonado tras la tragedia: «¿Dónde está Dios en medio de tanto dolor?». Los obispos recuerdan que el Señor permanece junto a quienes sufren y se hace presente en cada persona que ofrece ayuda, consuelo y acompañamiento a los más vulnerables.
Asimismo, rechazan cualquier interpretación que presente los terremotos como un castigo de Dios, recordando que estos fenómenos forman parte de la dinámica propia de la naturaleza. Frente al sufrimiento, la respuesta cristiana debe ser siempre la compasión, la cercanía y el compromiso con quienes lo han perdido todo.
Reconstruir con justicia y esperanza
Más allá de la atención inmediata a la emergencia, la CEV hace un llamado a impulsar una reconstrucción integral que garantice condiciones de vida dignas para las familias damnificadas. Los obispos destacan la importancia de ofrecer soluciones habitacionales, oportunidades de trabajo y acompañamiento humano y espiritual, evitando respuestas asistencialistas que no atiendan las verdaderas necesidades de las personas.
Igualmente, exhortan a administrar con transparencia los recursos destinados a la recuperación y a no olvidar a otros sectores vulnerables del país que continúan necesitando apoyo y solidaridad.
Un llamado a la oración y a la solidaridad
Como signo de comunión con las víctimas y sus familias, la Conferencia Episcopal Venezolana invita a todas las parroquias y comunidades del país a unirse el próximo 24 de julio en la celebración de la Eucaristía, ofreciendo la oración por el eterno descanso de quienes fallecieron, por el consuelo de sus familiares y por la pronta recuperación de las comunidades afectadas.
Finalmente, los obispos animan a mantener viva la solidaridad mediante las redes parroquiales, Cáritas y las distintas iniciativas de ayuda promovidas por la Iglesia, haciendo realidad el llamado a ser, en medio del dolor, verdaderos samaritanos y testigos de la esperanza.
Puede leer el documento en el siguiente enlace:
Fuente: Conferencia Episcopal Venezolana





