Nuevos pasos en la animación misionera de la infancia


La Infancia y Adolescencia Misionera continúa consolidando su presencia en las comunidades eclesiales con nuevas experiencias de formación y envío que fortalecen el protagonismo evangelizador de niños, adolescentes y animadores.

En la parroquia San Ignacio de Loyola, perteneciente a la Diócesis de Machiques, 18 niños del grupo “Amiguitos de San Ignacio” dieron un paso significativo en su camino misionero al recibir su carné de Infancia Misionera. Este gesto expresa su compromiso de crecer en amistad con Jesús y de descubrir que también desde la niñez pueden ser testigos del Evangelio, llevando luz, esperanza y ternura a sus comunidades.

La celebración fue fruto de un proceso de acompañamiento que ha permitido a los niños comprender que la misión es una llamada para todos y que, con la sencillez propia de su edad, también pueden anunciar a Cristo y compartir su amor con otros.

De igual manera, en el Colegio Antonio María Claret en la diócesis de Ciudad Guayana, se realizó la Escuela de Animadores Misioneros, un espacio de formación que reunió a 12 participantes y contó con el aporte de 19 ponentes especializados. La experiencia estuvo marcada por momentos de fraternidad, formación y espiritualidad, destacando especialmente la adoración al Santísimo como centro del encuentro.

A esta experiencia se suma la vivida en la Arquidiócesis de Valencia, donde del 30 de abril al 3 de mayo de 2026 se llevó a cabo la ESAM Nivel 1. Durante cuatro días, 24 participantes —entre jóvenes y adultos— profundizaron en el conocimiento y manejo de la obra de la IAM, recibiendo herramientas para animar y consolidar comunidades misioneras en sus parroquias.

La escuela integró momentos de oración, aprendizaje y recreación, favoreciendo una formación integral que fortaleció el compromiso de los participantes con el anuncio del Evangelio. Entre los frutos más esperanzadores de este encuentro destaca la próxima fundación de nuevas comunidades de la IAM en parroquias donde la obra aún no tenía presencia.

Estas experiencias reflejan el crecimiento de la IAM y el fortalecimiento de su servicio en la vida diocesana. La formación de nuevos animadores y el acompañamiento de niños y adolescentes confirman que la misión sigue despertando corazones y formando discípulos misioneros desde la infancia.

Con estas iniciativas, la Iglesia continúa recordando que los niños y adolescentes no solo participan en la misión, sino que son verdaderos protagonistas de la acción evangelizadora, llamados a ser amigos de Jesús y a hacer amigos para Jesús.