Episcopado Venezolano concluye su CXXV Asamblea Plenaria y presenta exhortación pastoral al país


 

Este 9 de febrero concluyó la CXXV Asamblea Ordinaria Plenaria del Episcopado Venezolano, encuentro en el que los obispos del país reflexionaron, oraron y discernieron sobre la realidad nacional y la misión de la Iglesia en el actual contexto. Al cierre de la Asamblea, hicieron pública la exhortación pastoral titulada «Despuntará tu luz como la aurora» (Is 58, 8), un mensaje que combina esperanza cristiana con un análisis responsable de la situación social, política y económica de Venezuela.

Un mensaje de cercanía y esperanza

En su exhortación, los obispos se dirigen al pueblo venezolano como “cristianos y pastores”, reconociendo las inquietudes, temores y sufrimientos que marcan la vida cotidiana de la nación, especialmente tras los acontecimientos ocurridos el 3 de enero. Desde esta realidad, expresan su deseo de ofrecer una palabra de consuelo, ánimo y orientación.

A la luz del Evangelio que narra a Jesús calmando la tempestad, recuerdan que el Señor permanece siempre junto a su pueblo, incluso cuando “las aguas de la vida se agitan”, reafirmando la certeza de que Venezuela no camina sola en medio de sus dificultades.

El mensaje recoge además el llamado del Papa León XIV, quien durante el Ángelus del 4 de enero de 2026 afirmó que “el bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración”, exhortando a rechazar la violencia y a recorrer caminos de justicia y paz, con especial atención a los más vulnerables.

Una mirada pastoral a la realidad del país

Los obispos expresan su preocupación por el empobrecimiento generalizado, la precariedad laboral, la corrupción impune y las reiteradas violaciones de derechos humanos, entre ellas la libertad de expresión y el debido proceso. Señalan que esta situación ha generado un deterioro progresivo de la calidad de vida, afectando gravemente los servicios de educación, salud, seguridad y atención social.

Manifiestan su cercanía con los diversos sectores golpeados por la crisis: presos políticos y sus familias, migrantes forzados, víctimas de trata, adultos mayores en situación de abandono, enfermos sin acceso a tratamientos, jóvenes sin oportunidades, trabajadores con salarios insuficientes, comunidades indígenas excluidas y ciudadanos afectados por medidas arbitrarias. Al mismo tiempo, elevan oraciones por quienes han perdido la vida a causa de la violencia.

La Iglesia en Venezuela, a través de su extensa red pastoral y social —parroquias, centros educativos, servicios de salud y Cáritas— renueva su compromiso con el bien común y la atención preferencial a los más pobres, invitando a todos los actores sociales a anteponer este objetivo a cualquier interés particular.

Caminos de paz, reconciliación y justicia

Inspirados en el testimonio de San José Gregorio Hernández, Santa Carmen Rendiles, María de San José y Candelaria de San José, los obispos recuerdan que es posible vivir la fe y servir al prójimo incluso en contextos marcados por la violencia y la injusticia.

Subrayan que el anhelo de paz y libertad del pueblo venezolano pasa necesariamente por la superación de la crisis política y social, evitando toda forma de violencia y desterrando el lenguaje de odio y confrontación. Desde la Palabra de Dios, reiteran que la justicia abre caminos de luz cuando se comparte con el necesitado y se protege la dignidad humana.

En este sentido, llaman a promover procesos de reencuentro, perdón y reconciliación nacional, basados en la verdad y la justicia, y proponen el Año Santo Franciscano como una oportunidad para educar en la paz y la no violencia.

Democracia, derechos y soberanía popular

Los prelados recuerdan que la Constitución establece que “la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo” y se ejerce mediante el voto. Afirman que esta soberanía “se vio desconocida” al no publicarse de forma detallada los resultados de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024.

Asimismo, advierten sobre la presencia de grupos irregulares, la injerencia de intereses externos y la explotación ilegal de recursos naturales, especialmente en el sur del país. Para enfrentar estas realidades, proponen la reconstrucción de la institucionalidad democrática, la independencia de los poderes públicos, la credibilidad del sistema electoral y la participación activa de los venezolanos dentro y fuera del territorio nacional.

Reiteran también la necesidad de respetar plenamente los derechos humanos, valoran la liberación de algunos detenidos y solicitan la excarcelación de todos los presos políticos. En relación con una eventual ley de amnistía, señalan que esta debe ser amplia e inclusiva para contribuir a una verdadera reconciliación nacional.

Iglesia, casa abierta para todos

La exhortación insiste en que el futuro del país pasa por la reconciliación, el fortalecimiento de la familia, el diálogo nacional y la construcción de consensos que permitan superar el empobrecimiento y frenar la migración forzada. En este contexto, los obispos piden que los recursos económicos del país se orienten a generar trabajo digno y mejorar las condiciones de vida de la población.

Anuncian que diócesis, parroquias e instituciones eclesiales seguirán siendo espacios de escucha, acompañamiento y sanación. La próxima Campaña Compartir, bajo el lema «Sanar la herida. Abrazar la vida», será una expresión concreta de este compromiso pastoral.

Finalmente, invitan a intensificar la vida de oración y a vivir el tiempo cuaresmal con prácticas como la lectura orante de la Palabra, la adoración eucarística y el vía crucis, como caminos de conversión personal y social.

Bajo la protección de la Virgen de Coromoto, los obispos encomiendan el caminar del país hacia la libertad, la justicia y la paz, firmando el mensaje en Caracas, el 9 de febrero de 2026.

Fuente: ADN Celam.

Descaegar Exhortación Pastoral con motivo de la 125 Asamblea Ordinaria Depuntará tu luz como la aurora