San John Henry Newman: Doctor de la Iglesia y la Misión, Luz para la Educación


El 1 de noviembre, en la Solemnidad de Todos los Santos, el papa León XIV presidió la Santa Misa en la plaza de San Pedro con motivo del Jubileo del Mundo Educativo y proclamó a san John Henry Newman como Doctor de la Iglesia. En el marco de este evento, el Pontífice también lo nombró copatrono, junto con santo Tomás de Aquino, de todas las personas que forman parte del proceso educativo

Luz educativa y laboratorios de profecía

Durante su homilía en la Misa del Jubileo, el papa León XIV invitó a los educadores y a las instituciones educativas a brillar hoy como haces de luz en el mundo, enfatizando que el amor cristiano es profético y «hace milagros».

El Pontífice consideró a las escuelas y universidades como “laboratorios de profecía” en los que la esperanza se vive, se manifiesta y se propone continuamente. Subrayó que la esperanza es una «semilla indispensable» en el campo educativo.

Foto ©VaticanMedia

Patrono de la Urbaniana y Doctor de la Misión

Apenas dos días después de la proclamación como Doctor de la Iglesia, san John Henry Newman fue proclamado patrono de la Pontificia Universidad Urbaniana. El Pontífice dispuso esta proclamación mediante un Quirógrafo firmado el 1 de noviembre, que fue leído en el Auditorio Juan Pablo II de la universidad el 3 de noviembre de 2025, durante el acto académico promovido con motivo de su nuevo título.

El Cardenal Luis Antonio Gokim Tagle, Gran Canciller de la Pontificia Universidad Urbaniana, y Pro-Prefecto del Dicasterio para la Evangelización, solicitó la proclamación para que Newman fuera un modelo luminoso de fe y de búsqueda sincera de la verdad para quienes se forman en dicha institución académica al servicio misionero de la Iglesia.

Nexos de Newman con el Dicasterio Misionero y su universidad

  • Newman fue alumno del Colegio de Propaganda Fide, donde estudió teología entre 1846 y 1847 en preparación para su ordenación sacerdotal.
  • En 1845, al convertirse del anglicanismo, comenzó sus estudios en Roma en el Colegio de Propaganda, ubicado entonces en el Palacio Ferratini.
  • Newman recordó que durante su estancia se sintió «tan tranquilo, tan seguro, tan feliz», notando la gran atención de los responsables del Colegio Urbano, quienes adaptaron todo «a las costumbres inglesas».
  • Fue ordenado sacerdote católico en la Capilla de los Reyes Magos del Palacio de Propaganda Fide el 30 de mayo de 1847.
  • Durante su tiempo en el Colegio, Newman se encontraba entre 120/150 estudiantes de países de misión que hablaban 32 idiomas diferentes, incluyendo «indios, africanos, babilonios, escoceses y estadounidenses,» así como «chinos (…) egipcios, albaneses, alemanes e irlandeses».

El Cardenal Tagle argumentó que, como exalumno del Colegio de Propaganda y ahora Doctor de la Iglesia universal, Newman debe ser considerado «Doctor de la Misión».

Las tres lecciones del Doctor de la Misión

El Cardenal Tagle destacó tres puntos fundamentales de la enseñanza de Newman que son fundamentales para la misión evangelizadora:

  1. Sobre cómo las personas llegan a la fe: Newman rechazaba la idea superficial de que la fe es un simple acto del intelecto o una elección racional basada en pruebas convincentes. En su obra Grammar of Assent (1870), exploró cómo el acto de fe depende más de disposiciones personales y morales —la confianza, la humildad, la apertura y el deseo— que del mero razonamiento intelectual. Quienes evangelizan deben aprender que no se lleva a otros a la fe solo mediante argumentos sólidos, sino formando los corazones y ampliando la imaginación para acoger la revelación de Dios.
  2. Sobre no temer el cambio y el desarrollo en la Iglesia: A través de su Essay on the Development of Doctrine (1844), Newman encontró luz en la idea de que el rico mensaje cristiano requiere tiempo y generaciones para ser comprendido. El desarrollo auténtico de la fe ocurre mediante un proceso incesante donde los cristianos reciben, interpretan y hacen suyo el Evangelio en sus circunstancias culturales e históricas. Uno de los criterios de desarrollo auténtico es el “poder asimilador” del cristianismo, su capacidad de asumir elementos de nuevas culturas sin perder su propia identidad. Para Newman, la novedad y el cambio no son una traición a la identidad, sino que son necesarios para que la identidad cristiana se preserve.
  3. Sobre la importancia del laicado y su formación: Newman insistió en que los laicos no son solo destinatarios pasivos de la Verdad, sino sujetos activos en la transmisión y el testimonio del Evangelio. Su ensayo On Consulting the Faithful in Matters of Doctrine (1859), cuyas intuiciones fueron confirmadas por el Concilio Vaticano II, ejemplifica esta visión. Para sostenerla, Newman citó el ejemplo histórico del siglo IV, durante la controversia arriana, cuando muchos obispos y teólogos cayeron en la herejía, mientras que la gran mayoría de los bautizados permaneció fiel a la verdad de la divinidad de Cristo. Por ello, Newman abogaba por una conspiratio—un respirar juntos—de los pastores y de los fieles para testimoniar unidos el Evangelio

Fuentes: Agencia Fides & Vatican News.