Llamado del Papa a la paz ante la violencia en Colombia


El papa León XIV elevó un urgente llamado a la paz durante la Audiencia General de este 29 de abril, al referirse con dolor a la situación de violencia que afecta a diversas regiones de Colombia, especialmente en el suroeste del país.

Dirigiéndose a los peregrinos de lengua española, el Santo Padre expresó su cercanía a las víctimas y sus familias, e invitó a toda la sociedad a “rechazar cualquier forma de violencia y optar decididamente por el camino de la paz”, recordando que el Evangelio siempre conduce a la reconciliación y a la vida.

La misión en medio del sufrimiento

En un contexto marcado por ataques recientes que han dejado numerosas víctimas, la realidad de Colombia interpela profundamente a la Iglesia y a su vocación misionera. Allí donde la violencia hiere a los pueblos, la misión se hace presencia, consuelo y anuncio de esperanza.

Desde las Obras Misionales Pontificias, este llamado del Papa se comprende como una invitación a fortalecer la cooperación misionera y a sostener, con la oración y la solidaridad, a las comunidades que viven en medio del conflicto.

Una Iglesia que acompaña y construye paz

La Iglesia en Colombia ha reiterado su compromiso con la vida y la dignidad humana, exhortando al cese de la violencia y promoviendo caminos de diálogo. En este sentido, la misión no se limita a la denuncia, sino que se traduce en gestos concretos de cercanía, acompañamiento y ayuda a quienes más sufren.

Los obispos han recordado que persistir en la violencia destruye el tejido social, mientras que la paz se construye desde la justicia, la reconciliación y el respeto mutuo.

Memoria que impulsa la esperanza

Durante la misma audiencia, el Papa recordó el aniversario de la liberación del campo de concentración de Dachau, invitando a los fieles a no olvidar las heridas del pasado y a trabajar activamente por un mundo donde prevalezca la dignidad humana.

La misión: responder con amor

Ante el dolor de los pueblos, el llamado del Santo Padre resuena con fuerza: ser misioneros de esperanza en medio de la adversidad. La paz no es solo un deseo, sino una tarea que involucra a todos.

Desde esta perspectiva, la Iglesia universal renueva su compromiso de anunciar el Evangelio con gestos concretos de amor, recordando que, incluso en medio de la oscuridad, la misión sigue siendo luz para los pueblos.

Fuente: Vatican News.