León XIV llama a reconstruir la paz en Camerún
Durante su visita apostólica a Camerún, el papa León XIV dirigió un llamado a la reconciliación y a la construcción de la paz, especialmente en las regiones marcadas por la violencia. En un encuentro celebrado el 16 de abril en la Catedral de San José de Bamenda, el Pontífice exhortó a los fieles a no perder la esperanza y a seguir trabajando juntos por la paz.
La ciudad de Bamenda, capital de la región anglófona del noroeste del país, ha sufrido durante años las consecuencias de la llamada “crisis anglófona”, un conflicto marcado por tensiones separatistas, violencia y desplazamientos de miles de personas. En este contexto, el Papa escuchó testimonios de líderes religiosos, autoridades tradicionales y familias afectadas por la guerra, quienes compartieron historias de dolor, pero también de resiliencia y esperanza.
“Dios nunca nos ha abandonado. En su paz siempre podemos volver a empezar”, afirmó el Santo Padre ante una asamblea que reunía a católicos, representantes de iglesias protestantes y miembros de la comunidad musulmana. El Pontífice destacó que, pese al sufrimiento, la crisis ha favorecido la colaboración entre comunidades religiosas que han unido esfuerzos para promover el diálogo y la reconciliación.
Denuncia de la lógica de la violencia
Durante su discurso, León XIV denunció la lógica destructiva de quienes alimentan los conflictos armados. “Los señores de la guerra —dijo— fingen no saber que basta un instante para destruir, pero a menudo no basta una vida para reconstruir”. También criticó el sistema que invierte enormes recursos en la guerra mientras escasean los medios para sanar heridas, educar y reconstruir las comunidades.
El Papa expresó además su gratitud hacia quienes trabajan silenciosamente por la reconciliación, en particular mujeres, laicos y religiosos que acompañan a las víctimas de la violencia. Entre los testimonios escuchados estuvo el de una religiosa que fue secuestrada durante varios días mientras realizaba su labor pastoral con los más necesitados.
“La paz no se inventa, se acoge”
El Pontífice subrayó que la paz comienza cuando se reconoce al otro como hermano. “No hay que inventar la paz —afirmó—, hay que acogerla, aceptándonos mutuamente como miembros de una misma familia humana que comparte esta casa común”.
En un gesto simbólico al final del encuentro, el Papa invitó a los presentes a rezar juntos mientras se liberaban palomas blancas, signo de esperanza y del deseo de reconciliación para el país.
Un mensaje a los jóvenes en Duala
Al día siguiente, el Santo Padre presidió la Eucaristía ante cerca de 120 mil fieles en el Estadio Japoma de Duala, donde animó especialmente a los jóvenes a convertirse en protagonistas del futuro de su país.
Inspirándose en el relato evangélico de la multiplicación de los panes, León XIV recordó que el verdadero milagro ocurre cuando se comparte: “Hay pan para todos cuando se reparte con una mano que da y no con una mano que acapara”.
El Papa también pidió a los jóvenes rechazar la violencia, el abuso y las falsas promesas de ganancias fáciles que destruyen la dignidad humana. Los invitó, en cambio, a ser “buena noticia para su propio país”, construyendo una sociedad fundada en la fe, la solidaridad y la justicia.
Una Iglesia que siembra esperanza
La visita del Pontífice a Camerún se convirtió así en un fuerte llamado a la fraternidad y a la responsabilidad compartida. En medio de una tierra marcada por el sufrimiento, el Papa recordó que cada gesto de solidaridad, perdón y servicio es un signo concreto de paz.
“Sigamos adelante sin cansarnos —concluyó—, con valentía y, sobre todo, juntos, siempre juntos”.






