León XIV concluye su viaje apostólico a Francia con un llamado a la paz y la fraternidad
El papa León XIV concluyó su viaje apostólico a Francia con una invitación a construir puentes de diálogo, proteger la dignidad humana y trabajar por la paz. Durante su visita, el Pontífice puso en el centro la esperanza, la fraternidad y el encuentro entre las personas, recordando que las comunidades religiosas tienen una responsabilidad compartida en la construcción de una sociedad más justa y reconciliada.
Uno de los momentos destacados tuvo lugar en Lourdes, donde el Santo Padre invitó a los peregrinos, especialmente a los enfermos, a caminar con María bajo la luz de la esperanza. Durante la tradicional procesión de las antorchas y el rezo del Rosario, animó a los fieles a confiar en la intercesión de la Virgen y convocó a las comunidades cristianas a rezar durante octubre por el fin de las guerras y la reconciliación en el mundo.
Lourdes: caminar con María bajo la luz de la esperanza
En este santuario mariano, León XIV dirigió su cercanía a quienes atraviesan situaciones de enfermedad y sufrimiento, invitándolos a encontrar en María una compañera de camino. La oración compartida se convirtió en una expresión de comunión y esperanza, y en un llamado a sostener espiritualmente a quienes viven momentos de dificultad.
El Pontífice también destacó la importancia de la oración por la paz, invitando a los cristianos a hacer del Rosario una súplica por el cese de los conflictos y la reconciliación entre los pueblos.
Metz: el diálogo al servicio de la fraternidad
En la última jornada de su visita, el lunes 28 de septiembre, el Papa llegó a Metz para participar en un encuentro interreligioso en el Centro de Congresos Robert Schuman. Allí, representantes de distintas confesiones presentaron el llamamiento de Metz, un documento que expresa el compromiso común de trabajar por la paz, la fraternidad y la reconciliación, ante un mundo marcado por los conflictos, las divisiones y las transformaciones sociales y tecnológicas.
En su intervención, León XIV recordó que el diálogo entre las religiones no debilita la propia identidad, sino que permite expresarla desde la apertura y el reconocimiento del otro. «Dialogar no disminuye nuestra identidad, sino que la expresa con simplicidad y verdad, abriéndose a la diferencia del otro», afirmó.
El Santo Padre advirtió también sobre el peligro de utilizar el nombre de Dios para justificar la violencia o la opresión, señalando que las religiones están llamadas a ser servidoras de la vida y defensoras de la dignidad humana. En este sentido, destacó la necesidad de acompañar con cercanía, cuidado y ternura a las personas más vulnerables, especialmente durante los momentos de prueba.
Una misión compartida: ser artesanos de paz
El llamamiento presentado por los representantes religiosos también subrayó la responsabilidad de educar a las nuevas generaciones en el diálogo y el conocimiento mutuo, así como de trabajar juntos por la justicia, la paz y el respeto a cada persona.
Al concluir su intervención, León XIV invitó a los presentes a transformar el encuentro en compromisos concretos en sus comunidades y lugares de vida. «Que podamos ser nosotros también, allí donde vivamos, artesanos de paz y testigos de una esperanza que no cese de crecer en nuestro mundo», expresó.
La visita apostólica culminó con la celebración de la Santa Misa en la catedral de San Esteban de Metz y el posterior regreso del Pontífice a Roma.
A través de este viaje, León XIV recordó que la misión de la Iglesia se expresa también en la escucha, el diálogo y el acompañamiento de las personas y los pueblos. Su llamado a la fraternidad invita a los discípulos misioneros a ser constructores de paz, testigos de esperanza y servidores de la dignidad humana, allí donde Dios los envía.
Fuente: Vatican News.







