Infancia Misionera en Maracay profundiza su encuentro con Jesús


Con alegría y espíritu misionero, niños y niñas de 9 a 11 años de la Infancia Misionera en la diócesis de Maracay, participaron en una jornada formativa y espiritual orientada a fortalecer su amistad con Jesús y descubrir la misión que cada uno está llamado a vivir en su vida cotidiana.

Bajo el lema “Existe un Amigo fiel que quiere marcar tu corazón”, el encuentro tuvo como objetivo propiciar una experiencia personal con Cristo para que los participantes reconocieran su identidad como hijos amados de Dios, sanaran las heridas del corazón y asumieran con alegría el compromiso de vivir la fe en comunidad y en servicio.

La jornada estuvo iluminada por la cita del Evangelio de san Juan: “No me eligieron ustedes a mí, sino que yo los elegí a ustedes, y los he destinado para que vayan y den fruto” (Jn 15,16), palabra que acompañó el camino de reflexión y oración de los niños.

Durante el encuentro, los participantes profundizaron en temas fundamentales para su crecimiento humano y cristiano. A través de dinámicas, momentos de escucha y espacios de encuentro, descubrieron que son hijos amados de Dios, llamados por su nombre y acompañados siempre por su amor.

También reflexionaron sobre la realidad de las heridas que pueden surgir en la convivencia cotidiana. Reconocieron que, en ocasiones, han cometido acciones que han hecho daño a otros, y que también ellos pueden haber sido heridos. Desde esta experiencia, el itinerario formativo abrió caminos para la reconciliación, ayudándoles a comprender que el amor de Dios sana, restaura y vuelve a unir los corazones.

Los niños comprendieron que el encuentro con Jesús no termina en la experiencia vivida, sino que se convierte en envío. Lo aprendido está llamado a dar fruto en sus hogares, escuelas, parroquias y comunidades, siendo testimonio concreto de que Dios los conoce, los ama y los llama a anunciar su amor.

Este espacio reafirma el camino de la Obras Misionales Pontificias (OMP) y de la Infancia y Adolescencia Misionera (IAM), que continúan sembrando en los más pequeños una espiritualidad de encuentro, comunión y misión. Allí, cada niño descubre que seguir a Jesús también significa aprender a amar, reconciliar y compartir con otros la alegría del Evangelio.