Finalizó campamento de Infancia Misionera en España


 

Tras una semana, el domingo 30 de junio, concluía el ya tradicional campamento de Infancia Misionera que ha organizado Obras Misionales Pontificias en España. El marco en el que se celebraba era inmejorable: Javier, Navarra, la casa del Patrón de las misiones. Y la experiencia para quienes la han vivido ha sido inolvidable. 85 niños y adolescentes con sus 25 monitores llegados de distintas diócesis compartieron actividades y conocieron las vidas de grandes misioneros de la historia como Santa Teresa de Calcuta, San Patricio o el anfitrión, San Francisco Javier. Durante la semana, hubo momentos de oración, de piscina, juegos y rastreos. Momentos de catequesis, de adoración y de Eucaristías.

La dinámica del campamento de infantiles –primaria– fue distinta de la del grupo de juveniles –secundaria–, aunque el carisma misionero se encontraba en ambos. Los acampados contaron con la visita del Arzobispo de Pamplona y Tudela, Mons. Florencio Roselló. Durante todo el campamento, el delegado de misiones de Navarra, el padre Oscar Azcona, acompañó a los participantes en los aspectos más espirituales. “Desde las Obras Misionales Pontificias tratamos de que la misión llegue también a los niños para que el espíritu de San Francisco Javier llegue a los más pequeños y se llenen de fe para compartir su grandeza con los demás”, señalaba el Delegado de Misiones de Pamplona- Tudela.

Los más pequeños contaron con la visita y testimonio de la hermana Rosa, de las Esclavas Misioneras de Jesús, que compartió con los niños un resumen de sus años de misionera en Ruanda y México. Fue, sin duda, uno de los momentos más interesantes de la semana. Además, el sábado por la tarde se unió al campamento el Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias, el padre José María Calderón que compartió con el grupo los momentos más emotivos en la Celebración Eucarística de clausura y en la despedida, pues la semana terminó con la Eucaristía en la que participaron los padres en la Basílica de Javier y una comida fraterna en el campamento.

Fuente: OMPPRESS