El Papa cierra su viaje apostólico en África e impulsa una Iglesia en salida y misionera


En el marco de la celebración eucarística de la III semana de Pascua, el Papa León XIV presidió una multitudinaria misa en el estadio de Malabo, donde reunió a cerca de 30 mil fieles y animó a la Iglesia que peregrina en Guinea Ecuatorial a renovar su compromiso misionero, dando testimonio vivo de la fe que salva.

En el último día de su viaje apostólico al país africano, el Santo Padre centró su homilía en el dinamismo misionero de los primeros discípulos, invitando a los cristianos a “continuar con alegría la misión” y a hacer visible el Evangelio a través de la propia vida.

La Palabra de Dios, fuente de misión

Inspirado en el pasaje de los Hechos de los Apóstoles que narra el encuentro entre el diácono Felipe y el funcionario etíope, el Pontífice propuso una profunda reflexión sobre la relación personal y comunitaria con la Sagrada Escritura.

El Papa subrayó que la Palabra de Dios no es solo un texto que se lee, sino una historia viva que interpela y transforma: invita a cada creyente a reconocerse dentro del plan de salvación. Como el peregrino africano, todo cristiano está llamado a pasar de ser oyente a protagonista del anuncio.

Cristo, plenitud de vida y esperanza

Durante su homilía, León XIV proclamó con fuerza el centro del mensaje cristiano: Cristo es la respuesta a las búsquedas más profundas del corazón humano. En Él, explicó, cada situación encuentra luz y sentido, incluso en medio de las dificultades.

El Santo Padre invitó a los fieles a renovar su fe con una pregunta decisiva: confiar en que el amor de Dios es más fuerte que cualquier forma de muerte o desesperanza. Esta fe —señaló— abre el camino a una esperanza auténtica que transforma la vida personal y comunitaria.

Una Iglesia que hace visible la salvación

En clave profundamente misionera, el Pontífice destacó que el anuncio del Evangelio no puede quedarse en palabras, sino que debe traducirse en gestos concretos de amor:

“El anuncio de la salvación se hace gesto, se hace servicio, se hace perdón; en una palabra, se hace Iglesia”.

Frente al riesgo de una “tristeza individualista”, fruto del egoísmo y del aislamiento, el Papa advirtió que solo el amor del Señor sostiene el compromiso cristiano, especialmente en la promoción de la justicia y la solidaridad.

Llamados a continuar la misión

Al concluir su homilía, León XIV dirigió un llamado claro a la Iglesia local: ser discípulos misioneros al estilo de los primeros cristianos. Invitó a los fieles a anunciar con pasión el Evangelio, a vivir la Eucaristía como fuente de testimonio y a hacer de la propia vida un signo creíble de la fe.

“Leyendo juntos el Evangelio y celebrando juntos la Eucaristía —señaló—, den testimonio con sus vidas para que la Palabra de Dios se convierta en pan bueno para todos”.

Gratitud y envío misionero de África al mundo

Al término de la celebración, el Santo Padre se despidió de Guinea Ecuatorial y del continente africano, agradeciendo a los obispos, sacerdotes, autoridades y fieles por la acogida recibida durante su viaje.

El Papa afirmó que se lleva consigo “un tesoro inestimable de fe, esperanza y caridad”, reflejado en los rostros, historias y testimonios del pueblo africano. Asimismo, destacó que África está llamada a contribuir de manera significativa a la santidad y al impulso misionero de toda la Iglesia.

Encomendando el continente a la Virgen María, concluyó su visita reafirmando que la misión no es tarea de unos pocos, sino vocación de todo el Pueblo de Dios, llamado a anunciar con alegría el Evangelio hasta los confines del mundo.