Educación y salud en medio de la selva gracias a Infancia Misionera

Infanncia Misionera España

Jaime Palacios, misionero en Yurimaguas durante 12 años con su esposa y sus cinco hijos, ha explicado cómo la Infancia Misionera ayuda a los niños en el vicariato apostólico de Yurimaguas, en la selva amazónica en Perú; como un ejemplo de lo que se realiza gracias a esta Obra Pontificia en los 1.118 territorios de misión.

Cuando Jaime Palacios llegó a Yurimaguas sintió que llegaba al fin del mundo, “o al inicio del mundo, según como se mire”. Este ingeniero, que con su mujer y sus cinco hijos ha entregado 12 años a la misión en Yurimaguas, da fe de que las ayudas de Infancia Misionera llegan y hacen mucho bien. En este vicariato la Iglesia ha basado su acción evangelizadora en tres pilares fundamentales: la educación, la sanidad y la pastoral. Y ha sido pionera, llegando a convertirse en modelo para el Estado, que ha ido llegando a la zona mucho después.

En cuanto a la educación, cuenta cómo los misioneros desde el principio se adentraron en los caseríos a los que solo se puede llegar por río o avioneta, y fueron fundando escuelas rurales para ofrecer educación primaria. Poco a poco, se fueron creando internados para aquellos jóvenes que querían seguir sus estudios de secundaria, para evitarles viajar varios días por la selva cada día para seguir sus estudios. Según ha explicado, Infancia Misionera les apoya a todos cada año con lo más básico, que es la alimentación.

En cuanto a la atención sanitaria, Palacios ha destacado las grandes dificultades a las que se enfrentan los niños indígenas cuando se ponen enfermos, ya que para llegar a un hospital se tardan días y es muy costoso. Infancia Misionera les apoya para poder evacuarlos y trasladarlos a Lima, y allí ser acompañados y tratados. También apoyan a un hogar para discapacitados y sus familias. La atención sanitaria del vicariato ha sido especialmente necesaria durante la crisis del coronavirus. “Estas ayudas no son asistencialistas, en el caso de Yurimaguas son esencialistas”.

Y por supuesto, también han recibido ayudas para la atención pastoral de los niños en Yurimaguas. Desde allí el misionero pasionista español Monseñor Jesús María Aristín, ha querido enviar un saludo en vídeo. “Gracias a Infancia Misionera nos llegan muchas ayudas. Os lo agradezco y os animo a seguir colaborando para que la Iglesia misionera pueda seguir atendiendo a miles y miles de niños en Yurimaguas”. Y en todo el mundo, ya que Yurimaguas es solo uno de los 1.118 territorios de misión que reciben el apoyo de Infancia Misionera todos los años, de forma equitativa. Gracias a la generosidad de niños y mayores, cada año se apoya a más de 2.500 proyectos infantiles de educación (44%), sanidad y protección de la vida (23%) y evangelización (33%).

España es el país más generoso con Infancia Misionera. Con una aportación de 2.171.773,25 euros, ha podido apoyar 335 proyectos en 35 países. Y lo curioso es que, entre los donantes, muchos de ellos son niños. Su aportación se suma a la de otros cientos de países, y forma un Fondo Universal de Solidaridad, que en 2022 reunió más de 12 millones de euros, que es distribuido equitativamente entre los territorios de misión.

Fuente: OMPPRESS