Arrancan las jornadas de trabajo en el VI CONIAM
El segundo día del VI Congreso Nacional de Infancia y Adolescencia Misionera (CONIAM) en la arquidiócesis de Valencia se desarrolló profundizando en la primera parte de su lema: Vayan e inviten, para todos hay lugar.
Comenzó el día con la lectura de la comunicación enviada por la Hna. Inés Paulo Albino, ASC, secretaria general de la Obra Pontificia de la Santa Infancia, por parte de Yesenia Quintero, secretaria nacional de la IAM.
En la comunicación se resaltaba que “los niños son como la virtud de la esperanza”, recordando lo que decía san Juan Pablo II: “Ustedes son los pequeños grandes misioneros del Papa”.
La primera ponencia de la jornada, que se desarrolla en el auditorio de la Casa Don Bosco en la zona de Guaparo, versó sobre la espiritualidad sinodal y misionera de la Infancia y Adolescencia Misionera (IAM), y corrió a cargo de Fray Juan Francisco Moreno, OFM.
El religioso precisó que “la Infancia y Adolescencia Misionera marca al individuo, lo hace puente que comunica, y es realmente sinodal porque hace caminar juntos a todos los niños del mundo”.
Inmediatamente después, los casi 400 delegados al VI CONIAM escucharon las palabras del P. Rafael Paredes, quien compartió su testimonio de vida desde los primeros años en la Infancia Misionera hasta su opción vocacional por el sacerdocio.
Posteriormente disfrutaron de un espacio de receso y animación para prepararse a la segunda ponencia del día, en la que el R.P. Pedro Miguel Sánchez, SDB, compartió sobre el significado de invitar a todos a la fiesta de los amigos de Jesús.
En tal sentido el ponente expresó que “el mandato es ser mensajeros, encargados de llevar la noticia, demostrando a los demás el perdón y la reconciliación que hemos descubierto”. “Es un mandato que se vive en comunidad”, agregó antes de finalizar explicando que la fiesta y el banquete es el reino de Dios.
Terminó la jornada de la mañana con el panel sobre el carisma de la IAM, llevado a cabo por Jesús González, de la diócesis de Margarita, y un grupo de niños, adolescentes y animadores de la Obra.
En horas de la tarde los delegados fueron organizados en grupos de vida guiados por los cinco continentes a fin de facilitar su participación en los 12 talleres inspirados en el tema de los cruces de caminos.
Así pues, recibieron formación teórico-práctica de temas tan diversos como la evangelización a través del arte o el uso de las redes sociales y el internet como espacios de misión.
Luego tuvo lugar la gran fiesta misionera, con la presentación de grupos de danzas, coros y un mago que le agregó a la celebración un toque divertido y especial.
A su regreso a los lugares de acogida vivieron un hermoso momento de oración a los pies de María, Reina de las Misiones.








