«El amor de Cristo nos envía»: lema de la 101.ª Jornada Mundial de las Misiones 2027


El papa León XIV ha elegido el lema «El amor de Cristo nos envía» para la 101.ª Jornada Mundial de las Misiones, que se celebrará el domingo 24 de octubre de 2027. La temática pone en el centro el fundamento de toda acción misionera: el amor de Cristo, que, al ser acogido y experimentado, impulsa a los cristianos a anunciar el Evangelio y a salir al encuentro de los demás.

En sintonía con esta propuesta, el Santo Padre recordó en su Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones de 2026 que «si la unidad es la condición de la misión, el amor es su esencia». La misión de la Iglesia, por tanto, tiene su origen en el amor de Dios manifestado en Jesucristo; se fortalece mediante el encuentro personal con Él y se hace visible en gestos concretos de fraternidad, cercanía y servicio.

Esta experiencia del amor de Cristo mueve a los discípulos a superar el individualismo y a ponerse en camino hacia los demás, con una atención especial a quienes viven en situaciones de soledad, pobreza o sufrimiento. Así, el anuncio del Evangelio se convierte también en una expresión concreta del amor recibido de Dios.

Como parte de la preparación para esta Jornada Mundial de las Misiones, durante los primeros meses de 2027 se dará a conocer el mensaje del papa León XIV, que ofrecerá orientaciones para la reflexión, la animación y la formación misionera de las comunidades cristianas.

En este proceso, las cuatro Obras Misionales Pontificias —Propagación de la Fe, Infancia Misionera, San Pedro Apóstol y Unión Misionera— tienen la tarea de promover y fortalecer la conciencia misionera de todos los bautizados, desde los niños hasta los adultos. A través de la oración, la formación y la caridad, estas instituciones impulsan la cooperación misionera universal y apoyan la labor evangelizadora de las Iglesias jóvenes.

Cada una desde su propio carisma y todas en comunión, las Obras Misionales Pontificias contribuyen a mantener vivo el espíritu misionero en el Pueblo de Dios y a sostener a las nuevas Iglesias particulares, tal como lo establece la Constitución apostólica Praedicate Evangelium (n. 67, §1).

Fuente: Agencia Fides.