Ghinnir, una nueva frontera para la presencia misionera en Etiopía


Tras siete años de presencia en Robe, la fraternidad se traslada a Ghinnir para fortalecer su cercanía con las comunidades del este de Bale y abrir nuevos caminos de evangelización.

Después de siete años de servicio misionero en Robe, Etiopía, la fraternidad de la Comunidad Misionera de Villaregia ha iniciado una nueva etapa con su traslado a Ghinnir, en el corazón del este de Bale. La decisión, fruto de un prolongado proceso de discernimiento y de la experiencia compartida en la región, responde al deseo de establecer una presencia más cercana y estable en un territorio donde la Iglesia católica tiene una presencia muy limitada.

«Hay momentos en los que la misión nos pide permanecer, echar raíces y construir relaciones; y otros en los que nos invita a ponernos nuevamente en camino y atravesar nuevos horizontes. Para nosotros ha llegado el momento de partir de nuevo», explica Teresa Zullo, misionera de la Comunidad de Villaregia, presente en Etiopía desde hace siete años, tras la invitación del padre Angelo Antolini, O.F.M. Cap., prefecto de la Prefectura Apostólica de Robe.

De una misión hacia la frontera a una misión en la frontera

Para el padre Emanuele Ciccia, misionero de la Comunidad de Villaregia, aquella experiencia se convirtió en una llamada a profundizar la identidad de la comunidad como misionera ad gentes.

«Ya no una misión hacia la frontera, sino una misión en la frontera», expresa el padre Emanuele. De esta convicción nació la elección de Ghinnir, una ciudad donde todavía no existe una iglesia ni una comunidad católica.

La comunidad se plantea así un desafío fundamental: ¿cómo ser Iglesia allí donde aún no existe una presencia eclesial, especialmente en un contexto de mayoría musulmana? Para los misioneros, la respuesta comienza por una presencia cercana, capaz de escuchar, establecer relaciones y reconocer los valores positivos de la sociedad.

Una Iglesia con tienda en el corazón

La fraternidad considera que su reducida presencia numérica puede convertirse en una oportunidad para acercarse a los demás sin imponerse, tender puentes y trabajar junto a las fuerzas positivas del territorio. Aunque no siempre sea posible anunciar explícitamente a Jesús, señalan que el Evangelio también se comunica mediante el testimonio, la atención a quienes más lo necesitan y una manera fraterna de relacionarse.

En este sentido, el traslado a Ghinnir representa una etapa de madurez misionera: aprender a salir de las propias seguridades, no depender excesivamente de las estructuras y permanecer disponibles ante realidades todavía desconocidas.

«Una casa que habitar, pero una tienda en el corazón», resume Teresa Zullo. La frase expresa la disposición de los misioneros a permanecer, encontrarse con las personas y, llegado el momento, partir nuevamente hacia otros horizontes.

La Comunidad Misionera de Villaregia está integrada por consagrados, consagradas, clérigos, matrimonios y personas solteras de distintas nacionalidades, unidos por una misma espiritualidad y una misma misión: ser comunidad para la misión ad gentes. Su nueva presencia en Ghinnir se inserta en el camino de la Prefectura Apostólica de Robe y en el compromiso de ampliar los espacios de encuentro y evangelización en Etiopía.

Fuente: Agencia Fides.