Niños y adolescentes misioneros renuevan su compromiso con la misión universal de la Iglesia
El grupo de la Infancia y Adolescencia Misionera “De la mano con Jesús”, de la Comunidad San Antonio de Padua, celebró su segundo aniversario con la imposición de las bufandas misioneras.
En el marco de su segundo aniversario, el grupo de la Infancia y Adolescencia Misionera (IAM) “De la mano con Jesús”, de la Comunidad San Antonio de Padua en la diócesis de Guarenas, celebró una jornada especial en la que niños y adolescentes renovaron su compromiso con la misión universal de la Iglesia.
Durante la celebración eucarística del sábado 26 de septiembre, los jóvenes misioneros recibieron sus respectivas bufandas como signo visible de su pertenencia a esta Obra Pontificia y de su disposición a vivir la misión mediante la oración y la cooperación por los niños de todo el mundo.
La imposición de las insignias estuvo a cargo del Pbro. Víctor Mijares, director diocesano de las Obras Misionales Pontificias (OMP), acompañado por Katiuzka Godoy, coordinadora diocesana de la IAM, quienes entregaron las bufandas a los niños y adolescentes que, durante estos dos años, se han formado y preparado con entusiasmo, amor a Jesús y compromiso con el anuncio del Evangelio.
Más que una insignia, la bufanda representa para los pequeños misioneros un llamado a asumir con alegría su vocación misionera y a ser testigos de Jesús en sus familias, comunidades y ambientes, participando activamente en la tarea evangelizadora de la Iglesia.
Una nueva animadora para la misión
Durante esta celebración también recibió su bufanda roja como animadora de la IAM la joven Alexandra Blanco, luego de culminar la Escuela para Animadores de la Infancia y Adolescencia Misionera (ESAM Diocesana).
Su incorporación como animadora fortalece el acompañamiento y la formación de los niños y adolescentes, promoviendo una Iglesia en la que cada generación está llamada a participar en la misión.
De esta manera, el aniversario del grupo “De la mano con Jesús” se convirtió en una oportunidad para agradecer el camino recorrido y renovar el compromiso de seguir creciendo como discípulos misioneros, unidos en la oración y en la cooperación por la evangelización de los niños del mundo.






