Gaza: la reapertura de una escuela se convierte en signo de esperanza


Después de tres años de guerra, la campana volvió a sonar en la Escuela del Patriarcado Latino de Jerusalén en Gaza. Este 22 de septiembre, 1.005 estudiantes regresaron a las aulas para iniciar el año académico 2026-2027, en una jornada marcada por la emoción de los niños, sus familias y toda la comunidad cristiana.

Desde el preescolar hasta el bachillerato, los estudiantes cruzaron nuevamente las puertas de la institución vinculada a la parroquia de la Sagrada Familia. En una ciudad profundamente afectada por la violencia y la destrucción, este regreso representa mucho más que el inicio de un nuevo curso: es una expresión concreta de esperanza y de compromiso con la dignidad de los niños y jóvenes.

Volver a aprender, volver a esperar

El párroco de Gaza, padre Gabriel Romanelli, compartió la emoción vivida durante la ceremonia de reapertura. «Vimos lágrimas de alegría en los ojos de los niños y los padres al ver a sus hijos de vuelta en la escuela después de tres largos años», expresó.

La escuela se convierte así en un espacio para recuperar, poco a poco, experiencias fundamentales de la infancia: aprender, compartir, jugar y crecer junto a otros. Su reapertura busca ofrecer a los estudiantes un ambiente que favorezca no solo su formación académica, sino también su recuperación emocional después de años marcados por la violencia, el desplazamiento y las privaciones.

Educación en medio de la destrucción

El regreso a las aulas se produce en un contexto especialmente difícil. Según datos recientes de UNICEF citados en la información, cerca del 98 % de los edificios escolares de Gaza han sido destruidos o gravemente dañados. Cientos de miles de estudiantes afrontan, por ello, enormes dificultades para acceder nuevamente a una educación presencial.

La institución ha permitido además que 77 docentes retomen su servicio educativo. Junto a las asignaturas académicas, el nuevo programa contempla actividades extracurriculares y espacios de acompañamiento psicológico destinados a niños y maestros, con el propósito de ayudarles a afrontar las heridas provocadas por la guerra.

Un signo de esperanza para Gaza

En medio de una realidad todavía marcada por la destrucción y el sufrimiento, el regreso de los niños a las aulas recuerda que la reconstrucción no consiste únicamente en levantar edificios. También implica recuperar vínculos, acompañar heridas, proteger la dignidad y ofrecer a las nuevas generaciones la posibilidad de mirar hacia el futuro.

Para la Iglesia que permanece en Gaza, la escuela es también un espacio de presencia, servicio y cercanía. Allí donde la guerra ha dejado profundas heridas, educar se convierte en una forma concreta de cuidar la vida y sembrar esperanza.

El sonido de una campana escolar vuelve así a escucharse en Gaza como un pequeño pero significativo signo de que, incluso en medio de la adversidad, la esperanza puede encontrar caminos para renacer.

Fuente: Vatican News.