1926: seis obispos chinos y el nacimiento de una nueva etapa misionera


Hace un siglo, la Iglesia en China vivió un acontecimiento que marcó un nuevo camino para la evangelización y el crecimiento de las Iglesias locales. El 10 de septiembre de 1926, seis vicarios apostólicos chinos emprendieron desde Shanghái un largo viaje hacia Roma para recibir la ordenación episcopal de manos del Papa Pío XI.

Acompañados por el arzobispo Celso Costantini, primer delegado apostólico en China, los seis misioneros recorrieron por mar y tierra miles de kilómetros hasta llegar a Roma. El 28 de octubre de 1926, en la basílica de San Pedro, Pío XI presidió la solemne ordenación episcopal, en una celebración que despertó gran interés entre los católicos y fuera de China.

El acontecimiento tuvo un profundo significado misionero: expresaba el impulso hacia una Iglesia local con mayor protagonismo y el reconocimiento de las vocaciones surgidas en el propio territorio. Después de su ordenación, los nuevos obispos recorrieron diversos países europeos, donde fueron recibidos por sacerdotes, religiosos y comunidades católicas. En Lovaina, Bélgica, una multitud los acogió con la expresión «¡Viva China!».

Este centenario invita a mirar la historia de la evangelización en China desde la perspectiva de la comunión y la cooperación entre las Iglesias. La misión no consiste únicamente en llevar el Evangelio a otros pueblos, sino también en favorecer el surgimiento y fortalecimiento de comunidades capaces de anunciar a Cristo desde su propia realidad.

La experiencia de aquellos primeros obispos chinos recuerda que las Iglesias jóvenes están llamadas a crecer en corresponsabilidad y a ofrecer sus propios dones a la Iglesia universal. Un camino que, cien años después, continúa interpelando a la comunidad católica sobre la importancia de acompañar las vocaciones locales y sostener la misión con oración, formación y cooperación.

Fuente: Vatican News.