Jóvenes de distintas diócesis de Venezuela se encontraron en el CAJUMI Nacional en Calabozo


Del 14 al 23 de agosto, la Arquidiócesis de Calabozo acogió el Campamento Juvenil Misionero (CAJUMI), una experiencia de formación, espiritualidad, fraternidad y misión organizada por el Servicio de Animación y Cooperación Misionera Juvenil (Jovenmisión) de la Pontificia Obra de la Propagación de la Fe (POPF), en comunión con el Secretariado de Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de Calabozo.

El campamento tuvo como objetivo ofrecer a los jóvenes una experiencia de anuncio y testimonio misionero, favoreciendo su crecimiento humano y cristiano a través del servicio, la convivencia y el compromiso con la misión evangelizadora de la Iglesia.

En esta edición, 40 jóvenes provenientes de diversas diócesis de Venezuela —entre ellas Calabozo, La Guaira, Cabimas, Maracay, San Fernando de Apure, Valencia y Caracas— se reunieron para vivir esta experiencia misionera en la Parroquia Catedral de Todos los Santos y la Cuasiparroquia Nuestra Señora del Carmen.

Formación, oración y misión

A lo largo del CAJUMI, los participantes vivieron jornadas de formación, talleres de capacitación para la misión y diversos espacios de oración, espiritualidad y fraternidad. Estos momentos permitieron fortalecer la identidad misionera de los jóvenes y brindarles herramientas para anunciar el Evangelio en las distintas realidades donde están llamados a servir.

La experiencia también incluyó diversas acciones misioneras, entre ellas jornadas de evangelización, visitas a personas privadas de libertad y acompañamiento a enfermos, haciendo del servicio concreto una oportunidad para encontrarse con Cristo presente en quienes más necesitan cercanía y esperanza.

El campamento estuvo guiado y acompañado por Yván González, repetidor nacional de Jovenmisión, junto con los presbíteros Alfredo Suárez y Gustavo Inaga, director arquidiocesano de las Obras Misionales Pontificias (OMP) y asesor arquidiocesano de Pastoral Juvenil, respectivamente.

La voz de los misioneros

Para María Alejandra Lameda, joven misionera de la Diócesis de La Guaira, el CAJUMI representó «una experiencia única donde pudimos compartir con nuestros hermanos de distintas partes de Venezuela la alegría de ser jóvenes misioneros».

Asimismo, destacó que esta experiencia fue «una oportunidad para seguir fortaleciendo mi vocación misionera» y renovar la certeza de que «servir a Dios no vale la pena, vale la vida».

Por su parte, Santiago Flores, de la Diócesis de Cabimas, señaló que «esta experiencia ha sido importante en nuestro camino de fe y nuestro caminar vocacional, donde el compartir con distintos hermanos de otras diócesis y estados nos abre a nuevas experiencias en sus diversas realidades y carismas».

Flores también resaltó que el encuentro permitió descubrir cómo «el Espíritu provee entre los jóvenes de OMP y la Pastoral Juvenil», fortaleciendo el deseo de «caminar con el prójimo a través de la fraternidad y la misión».

El CAJUMI se consolidó así como un espacio para que los jóvenes venezolanos puedan encontrarse, formarse y salir al encuentro de las distintas realidades, renovando su compromiso con la misión y descubriendo que, desde sus propias comunidades y contextos, también están llamados a ser testigos del Evangelio.