Las Obras Misionales Pontificias (OMP) de Venezuela ante el sismo del 24 de junio
«El Señor está cerca de los que tienen el corazón roto; él rescata a los de espíritu destrozado. Muchas son las angustias del justo, pero de todas ellas lo librará el Señor». Sal 34, 19-20
Caracas, 27 de junio de 2026 – Con el corazón consternado, pero firmemente cimentado en la fe y la esperanza que nos da el Evangelio, la Dirección Nacional de las Obras Misionales Pontificias (OMP) de Venezuela abraza a nuestro pueblo, a sus misioneros y a cada animador misionero en el país, en este momento de profunda prueba tras los dos fuertes terremotos ocurrido el pasado 24 de junio.
En primer lugar, queremos llevar tranquilidad informando que, tras los reportes y verificaciones pertinentes, el equipo nacional y todos los directores diocesanos de misiones se encuentran bien y resguardados en sus respectivas jurisdicciones.
Lamentablemente, el dolor toca las fibras más sensibles de nuestra familia misionera. Con el alma conmovida, compartimos la partida al regazo del Padre Dios de cuatro de nuestros queridos hermanos a causa de este desastre, el adolescente Alejandro Osorio, de Centimisión y tres jóvenes Chantal Olivo, Nayra Camacho y Juan Mieles de la estación de Jovenmision «Recibiendo a Cristo» de la parroquia Santo Domingo de Guzmán en Tanaguarena (Diócesis de La Guaira), pertenecientes a las Obras Pontificias de la Infancia y Adolescencia Misionera y de Propagación de la Fe.
Ellos experimentaron en sus vidas la belleza de la amistad con Jesús y ese hermoso ardor misionero que los llevó a anunciar su Amor. Aunque hoy lloramos su ausencia física, nos consuela saber que el Señor los recibe con los brazos abiertos en su presencia eterna, donde ya no hay dolor, constituyéndolos desde ahora en nuestros intercesores en el Cielo. Rogamos a los presbíteros, directores diocesanos de las OMP celebrar la Eucaristía en sufragio de sus almas.
Elevamos una súplica ferviente al Dios de todo consuelo y nos unimos de corazón en oración por sus familiares y de todos los que lloran la partida de sus seres queridos. Pedimos al Espíritu Santo que abrace sus vidas y derrame sobre ellos la paz, la ternura y la fortaleza necesarias para transitar este tiempo de tanto sufrimiento, encontrando en Cristo Resucitado el refugio seguro y la firme promesa de la vida eterna. Asimismo, invitamos a todos los fieles a continuar rezando sin cesar por todas las víctimas, desaparecidos y afectados de este sismo en el país.
Queremos manifestar nuestro más profundo agradecimiento a los Secretarios Internacionales de las Obras Misionales Pontificias y a los Directores Nacionales de varios países hermanos, quienes desde el primer momento nos han hecho llegar sus mensajes de cercanía, sus oraciones fervientes y su deseo de auxilio solidario. Sus gestos de amor fraterno sostienen nuestra labor y nos recuerdan la belleza de la universalidad de la Iglesia.
En Cristo somos uno. Hoy, más que nunca, nos unimos como cuerpo místico en la apremiante misión de restaurar la vida, consolar los corazones heridos y comunicar la esperanza que no defrauda.
Pbro. Ricardo Guillén Dávila
Director Nacional. OMP Venezuela




