Formación virtual impulsa el servicio misionero de la AMDEAM en Venezuela


En un esfuerzo por fortalecer la pastoral de la salud y responder a los desafíos evangelizadores del tiempo presente, la Obras Misionales Pontificias (OMP), a través de la Pontificia Obra de la Propagación de la Fe (POPF), realizó el pasado 6 de mayo un encuentro de formación virtual dirigido a agentes de la Agrupación Misionera de Enfermos y Adultos Mayores (AMDEAM).

La jornada, desarrollada mediante la plataforma WhatsApp, reunió participantes de distintas regiones del país con el propósito de ofrecer herramientas pastorales y espirituales que fortalezcan el acompañamiento a los enfermos y adultos mayores desde una perspectiva misionera.

El encuentro partió de una convicción central: la enfermedad y la ancianidad no constituyen un límite para la misión, sino un espacio fecundo de entrega, oración y testimonio cristiano. Desde esta mirada, la formación buscó animar a los participantes a descubrir que quienes atraviesan situaciones de fragilidad también pueden convertirse en protagonistas de la evangelización, llevando consuelo, esperanza y cercanía a otros.

La metodología se desarrolló en cinco momentos que integraron oración, reflexión, formación y compromiso apostólico. Más allá de los contenidos, la experiencia permitió vivir un auténtico sentido de comunión eclesial, superando las distancias geográficas y haciendo de los medios digitales un puente para el encuentro y la formación misionera.

Entre los testimonios compartidos destacó el de la hermana Yolanda Mancera, del Puerto Ayacucho, quien subrayó que el acompañamiento pastoral invita a reconocer a los enfermos no solo como destinatarios de cuidado, sino como verdaderos testigos del Evangelio. Señaló además que, al unir su sufrimiento a la cruz de Cristo, muchos se convierten en intercesores silenciosos y valiosos para la vida de la Iglesia.

También participó Yatneri Morales de Gómez, de la Diócesis de Acarigua-Araure, quien compartió cómo la experiencia del sufrimiento vivido en familia le ha permitido comprender el valor de la cercanía entre quienes atraviesan realidades semejantes. Su testimonio puso de relieve que la vulnerabilidad compartida puede convertirse en un lenguaje de esperanza y acompañamiento profundamente humano y evangélico.

Con esta iniciativa, las Obras Misionales Pontificias reafirman que la fragilidad humana posee una profunda fuerza evangelizadora. Al mismo tiempo, muestran que las herramientas digitales, utilizadas con sentido pastoral, abren nuevas posibilidades para acompañar, formar y animar la misión en cada rincón del país.