El Papa convoca un consistorio centrado en la misión
El papa León XIV ha convocado a los cardenales de la Iglesia a participar en el que será el segundo consistorio de su pontificado, programado para los días 26 y 27 de junio en el Vaticano. El encuentro estará dedicado a reflexionar sobre la misión de la Iglesia de comunicar el amor de Dios al mundo, reafirmando el carácter evangelizador que debe marcar la vida eclesial en el contexto actual.
En una carta dirigida a los cardenales, el Santo Padre agradeció la participación en el anterior consistorio celebrado en enero, en el que se abordaron temas relacionados con la sinodalidad y la misión. Según expresó, el intercambio de reflexiones y el trabajo en grupos constituyeron una experiencia valiosa para el discernimiento eclesial, generando aportes que considera un verdadero patrimonio para el camino de la Iglesia.
Para profundizar en este proceso, el Papa ha propuesto como referencia la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, publicada por su predecesor, el papa Francisco. Este documento, centrado en la alegría del anuncio del Evangelio. Como señala el Papa, esta exhortación sigue siendo un punto fundamental para comprender la misión de la Iglesia hoy, especialmente en lo que respecta al primer anuncio y a la transmisión de la fe.
Destaca que esta exhortación invita a redescubrir el kerigma, es decir, el anuncio central de Jesucristo, como el corazón de la identidad cristiana y eclesial. Más que proponer reformas estructurales inmediatas, su perspectiva busca impulsar procesos de conversión pastoral y misionera, orientando a la Iglesia hacia una evangelización más viva y cercana a las realidades humanas.
Desde esta perspectiva, la reflexión misionera interpela a la Iglesia en diversos niveles. En el plano personal, invita a cada bautizado a renovar su encuentro con Cristo y pasar de una fe simplemente heredada a una fe vivida y experimentada. Esto implica fortalecer la vida espiritual, dar primacía a la oración y ofrecer un testimonio coherente donde la vida hable antes que las palabras.
En el ámbito comunitario, el documento anima a superar una pastoral centrada únicamente en la conservación para dar paso a una pastoral decididamente misionera. Las comunidades cristianas están llamadas a convertirse en verdaderos sujetos del anuncio del Evangelio: espacios acogedores, capaces de comunicar la fe con un lenguaje comprensible y de ofrecer acompañamiento, escucha y cercanía a quienes buscan a Dios.
A nivel diocesano, el Papa subraya la responsabilidad de los pastores de promover con decisión la audacia misionera, evitando que la vida eclesial quede atrapada en estructuras excesivamente organizativas. El discernimiento pastoral debe ayudar a reconocer lo esencial del Evangelio y a orientar las iniciativas hacia el anuncio de Cristo.
En su carta, León XIV insiste en que la misión de la Iglesia debe entenderse de manera profundamente unitaria: una misión centrada en Cristo y en el anuncio del kerigma, que nace de un encuentro personal con el Señor y que se difunde más por la atracción del testimonio que por estrategias de conquista o expansión institucional.
De este modo, el Papa recuerda que incluso cuando la Iglesia se percibe como minoría en ciertos contextos, está llamada a vivir con libertad y esperanza, como un pequeño rebaño que anuncia el amor de Dios al mundo. La finalidad de la misión —subraya— no es la autopreservación de la institución, sino la comunicación del amor con el que Dios ama a toda la humanidad.
Finalmente, el Pontífice invitó a los cardenales a evaluar con sinceridad qué aspectos del impulso misionero propuesto por Evangelii Gaudium han sido realmente asumidos y cuáles aún necesitan mayor desarrollo. Entre los puntos a revisar mencionó la renovación de los procesos de iniciación cristiana, la valorización de las visitas pastorales como oportunidades de anuncio del Evangelio y la necesidad de fortalecer la comunicación eclesial desde una perspectiva claramente misionera.
Con este nuevo consistorio, el Papa León XIV busca seguir impulsando una Iglesia en salida, capaz de renovar su entusiasmo evangelizador y de anunciar con alegría la Buena Nueva de Jesucristo en el mundo contemporáneo.





