Lyon recordará el legado misionero de Paulina Jaricot y los 200 años del Rosario Viviente


Las Obras Misionales Pontificias (OMP) de Francia y la arquidiócesis de Lyon celebrarán los días 12 y 13 de junio una serie de actividades para conmemorar el bicentenario del Rosario Viviente, una iniciativa impulsada por la beata Paulina Jaricot que, junto con la Obra de la Propagación de la Fe, dió origen a una de las redes de cooperación misionera más extensas de la Iglesia.

Las celebraciones incluirán una vigilia de oración, una carrera de relevos y una Eucaristía presidida por el cardenal Luis Antonio Tagle, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, junto al arzobispo de Lyon, Mons. Olivier de Germay. El encuentro buscará redescubrir la riqueza espiritual y misionera de una obra nacida en esta ciudad francesa y que, con el paso del tiempo, se extenderá por todo el mundo.

Paulina Jaricot es recordada como una de las grandes figuras del renacimiento católico francés del siglo XIX. Sensible a las necesidades de los más pobres y profundamente comprometida con la evangelización, desarrollará iniciativas que unirán la oración, la solidaridad y la misión en una misma propuesta de vida cristiana.

Una espiritualidad que impulsará la misión

En el contexto de una Lyon marcada por la reconstrucción social y religiosa tras la Revolución Francesa, Paulina descubrió la necesidad de acercar la fe al pueblo sencillo y de sostener espiritualmente a los misioneros que anunciaban el Evangelio en tierras lejanas.

De esta inquietud nació en 1826 el Rosario Viviente, una propuesta sencilla pero innovadora: grupos de quince personas se comprometerán a rezar diariamente una decena del Rosario y meditar uno de sus misterios. De este modo, el Rosario completo será rezado cada día de forma comunitaria y solidaria.

La iniciativa se expandió rápidamente gracias a una estructura participativa que animaba a cada miembro a invitar a nuevas personas, creando una extensa red de oración al servicio de la misión universal de la Iglesia.

Del Rosario Viviente a las Obras Misionales Pontificias

La organización del Rosario Viviente se inspiró en el método que Paulina ya había desarrollado para la Obra de la Propagación de la Fe, fundada para sostener espiritual y materialmente a las misiones. Ambas iniciativas comparten una misma visión: involucrar a los laicos en la evangelización mediante la oración, la cooperación y la solidaridad.

Con el tiempo, tanto la Propagación de la Fe como el Rosario Viviente obtendrían el reconocimiento de la Santa Sede y extendieron su presencia más allá de Francia. Décadas después, la Obra de la Propagación de la Fe formará parte de las actuales Obras Misionales Pontificias.

Una herencia vigente para la Iglesia de hoy

Dos siglos después de su fundación, el Rosario Viviente continúa presente en numerosos países, adaptando su estructura a los veinte misterios del Rosario. Al mismo tiempo, las Obras Misionales Pontificias siguen promoviendo el espíritu misionero que inspiró a Paulina Jaricot.

Durante las celebraciones en Lyon se destacará cómo la intuición de esta joven laica sigue siendo actual para una Iglesia llamada a vivir la comunión, la oración y la misión. Su legado recuerda que la evangelización nace de corazones abiertos a Dios y dispuestos a trabajar en red para anunciar el Evangelio hasta los confines del mundo.

La conmemoración del bicentenario será también una oportunidad para agradecer el testimonio de una mujer que, desde la sencillez y la confianza en Dios, contribuirá decisivamente al despertar misionero de la Iglesia universal y continuará inspirando, doscientos años después, a miles de cristianos comprometidos con la misión.

Fuente: Agencia Fides.