El corazón misionero de Albino Luciani


 

P. Albino Luciani

 

Roma. “Los misioneros son los que tiran del carro de la Iglesia. Los que tiran del carro son los que piden los lugares de fatiga y riesgo”. Así se lo repetía Albino Luciani a su hermana Antonia, muchos años antes de ser elegido Papa. Ella misma lo contó, en el volumen Mio Fratello Albino, una obra en la que la periodista Stefania Falasca había recogido los recuerdos de Antonia (fallecida en junio de 2009) sobre la vida familiar del Papa Juan Pablo I.

En esas páginas, su hermana también describió en pocas palabras la íntima atracción que su hermano sentía por la experiencia misionera: “Albino llevaba en su corazón la misión. Tanto es así que incluso cuando era Patriarca de Venecia me confiaba a menudo su deseo de ser misionero”. Albino siempre le decía a Antonia, llamada afectuosamente Nina, que “uno de sus santos favoritos era Francisco Javier”. Y le confió lo impresionado que estaba por la elección de Paul-Émile Léger, el cardenal sulpiciano que en 1967 dejó la dirección de la arquidiócesis canadiense de Montreal para trasladarse a Camerún y trabajar con niños discapacitados.

Albino Luciani será proclamado beato en Roma el próximo 4 de septiembre. Con motivo de la beatificación, la Fundación Vaticana Juan Pablo I -instituida por el Papa Francisco en 2020 con el objetivo de preservar el patrimonio de los escritos y promover el conocimiento de las enseñanzas de su predecesor- ha promovido una Jornada de Estudio enteramente dedicada al Magisterio del Papa Luciani, titulada: «Los seis ‘queremos’. El Magisterio de Giovanni Paolo I a la luz de las cartas de archivo».

Fuente: Agencia Fides